Mar 092016
 

Gestionar una empresa no sólo consiste en operar en el día a día y apagar fuegos.

Gestionar una empresa además de lo anterior, consiste en alinear todos los medios de la misma y encaminarla a la consecución de unos objetivos, claros, concretos y conocidos por todos los miembros de la empresa.

Por desgracia, son muchas las empresas que tienen una actividad frenética  en el día a día y sin embargo los resultados no proliferan, no llegan. En la mayoría de esas ocasiones la razón fundamental es siempre la misma, existe descoordinación entre los departamentos de la empresa, llegando en muchas ocasiones a trabajar en sentidos opuestos.

Una herramienta clave para evitar este tipo de situaciones es el PLAN DE GESTIÓN ANUAL, en este documento se deben especificar los objetivos que la empresa debe alcanzar en el próximo año, así como las líneas básicas de trabajo.

Lo más importante de este trabajo es, que nos ‘obliga’ a reflexionar, a organizar y a planificar las acciones a desarrollar en la empresa, así como las necesidades que se derivan de ellas.

En función del tamaño y de la organización de la empresa, habrá que valorar la manera más adecuada de estructurar el plan de gestión. Las más conocidas son: por departamentos y por procesos.

Independientemente de la estructura básica del mismo, hay una serie de apartados que es imprescindible que contenga:

  • Los Objetivos a alcanzar, que deben ser concretos, medibles y alcanzables.
  • Las Líneas de trabajo a desarrollar, se deben identificar las acciones principales que es necesario realizar para poder alcanzar dichos objetivos.
  • El Plan de Acción que debemos desarrollar, que debe ser detallado y exhaustivo, identificando tareas concretas, responsables y fechas para las que deben estar realizadas.
  • El Presupuesto, que identifique las principales líneas de ingresos y de gastos e inversiones.
  • Los Indicadores, que nos permitan medir el grado de cumplimiento de los objetivos.

Está demostrado que la utilización de esta herramienta de gestión, minimiza los efectos de descoordinación y contribuye al alineamiento de los equipos de trabajo, que son dos elementos base para la consecución de los objetivos empresariales.

¿Y tú, ya has desarrollado el tuyo? ¿ya sabes cuales son tus objetivos?